15 may. 2010

Texto basado en la segunda historia de Los Girasoles Ciegos


¿Podrá el poeta alimentar
De muerte su moribunda poesía?
¿Qué vive el hombre que de amar
La guadaña aspira la noche en el día?
Mi carne sin carne
Quema mi retina.
Y yo, tan cobarde,
Oigo su agonía.

Desespero y huesos
Tristeza y pellejos

Sentimientos contrarios
Sobre el fruto del dolor,
Mi refugio el diario
Escape mudo del horror

Cabaña, tres cuerpos
Presente más negro

La entereza huye entre mis dedos
La impotencia cubre como un manto
De llanto y desencanto, mi alma de velero

Elena, Rafael
El destino se mofa, disfruta con nuestro padecer
Se deshace la estrofa, cada verso se vuelve pura hiel
Primero Elena, luego Rafael
Infinita, eterna, la condena con que se vengan,
Nuestros errores del ayer
Elena, Elena, Rafael, Rafael
Me puede la pena, pronto os encontraré.